
Para los que no lo sepáis, yo soy hijo de marinero. No es que
Hernani sea
puerto pesquero ni mucho menos; pero al estar muy cerca del mar, es normal que muchos
hernaniarras de la generación de mi padre se enrolaran como pescadores para ganarse la vida. En este pueblo, cuando el
río era navegable había hasta una fábrica de anclas y hoy en día es el único pueblo que tiene
trainera y que no es de la costa. Pero vamos a centrarnos en el tema.
Como buen hijo de marinero, en casa de mis padres se han comido toneladas de pescado preparados de mil maneras diferentes, casi todas exquisitas. Mi preferida es el
Marmitako. Este es un plato cuya base es el bonito del Norte, o en su defecto el atún, cuyo origen se encuentra en el recetario de los
arrantzales vascos desde la noche de los tiempos. Se trata de un guiso de bonito, patatas, cebolla y pimientos de diversas variedades. El nombre de
Marmitako, si se traduce literalmente quiere decir de la marmita y se debe a que antiguamente era uno de los pocos cacharros de cocina que había a bordo. Es un plato que no ha tenido muy buena fama ya que se pensaba que era lo que comían las familias humildes y que comer
Marmitako era sinónimo de ser pobre. Pero las familias de los pescadores seremos humildes pero no idiotas y he de reconocer que es uno de los sabores que más me gustan. Como todo en esta vida las cosas cambian y con la modificación de las tendencias
nutricionales, los denostados pescados azules, se han puesto de moda y el
marmitako es una de recetas más populares para preparar el bonito del Norte. Como ya comente en algún mensaje anterior los vascos nos tomamos las cosas del comer muy en serio y en
Euskadi cualquier excusa es buena para celebrar concursos gastronómicos por lo que no hay que extrañarse si viajando por aquí en verano y pasáis por algún pueblo costero en fiestas os encontréis con la edición “tal” del campeonato del mundo de
Marmitako.
Cada cocinero tiene su receta y muchos tienen la cara dura de afirmar que la suya es la autentica. Yo no creo que la mía sea la autentica pero si que os puedo decir que si seguís esta receta os saldrá un
marmitako cojonudo.
Ingredientes para seis personas ( así luego hay una buena sobremesa para hablar de lo que nos de la gana):
1
kg de bonito limpio de piel y de espinas y partido en dados que sean todos del mismo tamaño.
1
kg de patatas.
4 pimientos verdes picados.
1 pimiento rojo picado.
4 pimientos choriceros.
2 cebollas picadas.
1 botella de vino blanco.
1 litro de agua.
Sal y aceite de oliva.
Preparación:
Con el litro de agua, las espinas y piel sobrante de preparar los dados de bonito; se hace un caldo que será sustancioso tras haber hervido durante unos veinte minutos a un fuego fuerte y sostenido pero sin pasarse. Se reserva.
Se ponen los pimientos choriceros a remojo. Si vas a hacer esta receta y vives en el Mediterráneo puedes sustituir estos choriceros por
ñoras.
Rehogar las cebollas en un poco de aceite de oliva hasta que comience a dorarse. Dorarse eh, que no se queden oscuros. Después se añaden los pimientos verde y el pimiento rojo picados.
Añadimos las patatas cortadas al aire para que el almidón que suelta se quede dentro de la cazuela y ayude a espesar el
marmitako. Se abre la botella de vino blanco añadiendo una
chorrostada de 0,15 litros aproximadamente a la cazuela y el sobrante se sirve entre el cocinero y los ayudantes que para entonces ya se lo habrán ganado. Seguimos rehogando.
Una vez todo bien rehogado se cubre todo con el caldo que hemos reservado previamente hasta cubrir las patatas y un par de dedos más.
Cuando ya estén las patatas casi cocidas se añade la carne de los pimientos choriceros que estaban a remojo. Se saca la carne de la piel ayudado por una puntilla. Dejar cocer un par de minutos. Poner a punto de sal.
Cuando las patatas estén hechas se añade el bonito, se mezcla bien con las patatas, se cubre con una tapa y se retira del fuego. Con la temperatura que hay dentro de la cazuela es más que suficiente para que el bonito se haga ya que si se cuece demasiado el bonito tiene tendencia a quedar muy seco y fastidiar el plato.
Recomendaciones:- Para este cocinero es sacrilegio echar tomate a esta receta.
- No soy partidario de echar perejil picado antes de servir pero no me parece tan grave como lo del tomate.
- Para que el plato sea más agradecido, es conveniente degustarlo bien acompañado.