
De mi viaje por Argentina una de las cosas que me sorprendió fue la de ver a personajes como el de la foto paseando por la ciudad. Paseando por Buenos Aires caí en una fiesta judía que se celebraba en un parque y no encontré a ninguno con estas pintas. Iban vestidos como cualquier hijo de vecino pero en mi ignorancia pensaba que los judíos que se vestían de esta guisa era un recuerdo y que para ver algo como esto me tendría que haber marchado a los barrios ultraortodoxos de Jerusalen. Pero no, resulta que la comunidad judía en Argentina es muy numerosa y es bastante habitual cruzarte con individuos vestidos con estas ropas. Menos mal que viajamos por el mundo para ver de todo. Siempre me ha parecido curiosa la historia de Israel, principalmente tras el Holocausto.
Tras la segunda guerra mundial los palestinos vendieron sus tierras con gran alegría. Les parecía estupendo que alguien estuviera dispuesto a pagar un puñado de dólares por unos terrenos secos. Cuando se quisieron dar cuenta habían vendido una buena parte del territorio y habían despilfarrado el producto de la venta. En cambio el comprador había convertido el erial en un terreno fértil. Los judíos se tenían que agarrar a la “tierra prometida” como un clavo ardiendo y para ello el sionismo fue una política que funciono bien. Se habría podido evitar la tragedia de los palestinos si los países árabes les hubieran acogido. No era una población demasiado grande, tenían una cultura seminomada, la misma lengua, la misma religión y las mismas costumbres; se habrían adaptado al cambio deprisa y sin demasiadas dificultades como paso en Jordania. Pero aparte de los jordanos nadie quiso tenderles una mano. Prefirieron darles armas y usarlos como carne de cañón en un conflicto que les permitía y aún les permite desviar la atención de sus propias poblaciones hacia un enemigo común: los judíos.
Los judíos tienen que ser implacables con sus enemigos por que les va su propia supervivencia en ello ya que también han sido implacables con ellos. Es cierto que los israelíes se han convertido en unos salvajes para con los palestinos. Los asentamientos son operaciones económicas enormes y como siempre el dinero es el motor de todas las guerras.
Sin embargo los palestinos tampoco es que sean las víctimas inocentes que nos quiere pintar nuestra prensa. Hemos visto en ocasiones que sacrifican a sus jóvenes con fines propagandísticos y mientras el pueblo palestino pasa hambre y penurias; sus líderes han amasado fortunas. Los líderes palestinos controlan, a menudo compinchados con las autoridades israelíes, la importación de articulos de primera necesidad. Alimentos, medicinas, gasolina, material de construcción, todo pasa por sus manos. Todo esto pagado con el dinero aportado por gobiernos de todo el mundo. Luego este dinero va a parar a los bancos suizos o incluso a los propios bancos de Tel Aviv. ¿ Con este panorama, alguien tiene esperanzas que se acaben los problemas entre árabes e israelíes?
1 comentarios:
Si es cierto que muchos palestinos vendieron sus terrenos e incluso sus casas una vez iniciada la intifada, pero tambien es cierto que muchas casas palestinas fueron derribadas y sus moradores condenados al exilio, asi como los miles de refugiados y desplazados palestinos que huyendo del conflicto, una vez que quisieron volver, las autoridades judias les negaron el regreso, ocupando tambien de paso esos terrenos.
He de reconocer que no soy imparcial y que mi apoyo es pleno al pueblo palestino, no a los arabes que han sido tan egoistas como los judios, y una vez comprobada su inferior capacidad belica, como bien dices han preferido armar a los palestinos y dejarles a su suerte, al igual que ha hecho el resto del mundo.
Pero eso no quita la politica de terrorismo y asesinatos y la falta de llegar a un entendimiento por parte del estado de israel, cuya unica meta es seguir consiguiendo mas territorios para los nuevos judios que siguen llegando a israel.
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